EDITORIAL

Mujeres transformadas y equipadas

Por Nancy Ortíz / Equipo Únicas.

En los evangelios leemos la historia de tres mujeres que fueron transformadas por Jesús: María Magdalena, Juana y Susana, ellas eran mujeres de fe, leales y generosas, que se convirtieron en lideres entre las mujeres que rodeaban a Jesús

El primer encuentro de Jesús con ellas se detalla en Lucas 8:2 donde se indica que fueron liberadas y sanadas.

Poco después, Jesús comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios. Con él iban los doce discípulos, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades; María, llamada Magdalena… Juana, mujer de Chuza; Susana y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos Lucas 8:1-3

María Magdalena, Juana y Susana fueron transformadas a través de ese encuentro con Jesús, existe un antes y después de ese encuentro con él. Es muy probable que al igual que los discípulos ellas fueran parte del equipo viajero y se sentaran a los pies de Jesús a escuchar sus mensajes y a recibir las enseñanzas del Maestro, por lo tanto, fueron equipadas para ejercer un liderazgo. Jesús las transformó en mujeres nuevas. En el corazón de ellas existía mucha gratitud hacia él, tanto asi que dedicaron su vida a servirle en su ministerio.

María Magdalena, Juana y Susana no solamente le servían a Jesús, sino que participaron activamente en el sostenimiento del ministerio. Jesús valoró siempre a las mujeres y las incluía en el trabajo que realizaba.

María Magdalena también fue la primera mujer en llegar al sepulcro tras la resurrección de Jesús y ver la piedra del sepulcro removida y corrió a avisarles a los discípulos, luego de que los discípulos fueron a buscar quien se había llevado el cuerpo, María se quedó llorando afuera del sepulcro y fue privilegiada al ver dos ángeles y luego ver a Jesús de pie resucitado. Juan 20:1-18

Esta historia nos permite reflexionar que no importando nuestra condición Dios siempre esta buscando un encuentro con nosotras, porque Él no nos ve como leprosas, esclavas o mujeres que no merecen ser rescatadas y amadas, Él no discrimina a las personas por su condición al contrario anhela tener un acercamiento con nosotras, Él ve mucho más allá de lo que refleja el exterior, Él ve el alma, los pensamientos y las intenciones genuinas del corazón, Él ve el potencial que existe en cada mujer, y anhela que rindamos todos esos talentos a sus pies, que le busquemos, que lo conozcamos y pasemos tiempo con Él para vivir en plenitud.

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