Maternidad

Mamá perfecta

Por Julieta González / Colaboradora Únicas

Desde hace varios años, creo que la maternidad está romantizada. No hace falta la influencer a la que seguimos en redes sociales y que es la mamá perfecta, su (s) hijo (a)(s, s) están en clases sensoriales desde el vientre, reciben asesoramiento para que su bebe duerma saludablemente, se asesoran para que sus hijos tengan la mejor dieta y hábitos alimenticios, además a ellas les da tiempo de comer saludable, trabajar ocho horas, hacer ejercicios y tener una vida saludable envidiable. Cada que veo a una de estas mujeres perfectas me comparo con ellas y es casi imposible llegarles a los talones.

La maternidad se ha romantizado precisamente porque creemos en estas mamás perfectas, pero ¿en realidad existirá esa mujer? Depende de, en qué contexto respondas esta pregunta, la pregunta tiene dos respuestas.

La primera respuesta es que no, no existe la mamá perfecta. Todas en nuestra naturaleza humana vamos a fallarles a nuestros hijos en algún momento de la vida. La primera vez que mi hijo se cayó de la cama tenía un mes y yo estaba tan cerca, pero no pude hacer nada, me sentía tan culpable, porque pude haberlo evitado, pero al mismo tiempo no. Como les he contado en otros artículos fui mamá joven, como no había terminado la universidad tuve que dejar a mi hijo al cuidado de mi suegra desde los 18 días de nacido, y aunque la universidad me proveyó de un medio para vivir mejor, me sentí muchos años culpable por ello. Y si te cuento todas las veces que he fallado, desde entonces podría escribir un libro completo. Así que la mamá perfecta no existe.

Pero luego viene la segunda respuesta, puede ser que la mamá perfecta sí exista. Déjame reforzar esta oración:

En 1 Samuel 1 y 2 vemos a Ana, una mujer estéril que elevó una oración a Dios para poder tener un hijo y además, prometió entregarlo al servicio del templo si le era concedido su deseo de ser mamá. Dios escuchó su oración y esa mujer fue inmensamente feliz al ser madre no sólo de Samuel, sino de varios hijos más. Se presume que el libro de 1 Samuel fue escrito por el mismo Samuel, si fue de esa forma, vemos con cuánto amor y respeto Samuel escribe sobre su mamá.

Vemos a María, la madre de Jesús, ella era un ser humano, con errores y defectos, igual que tú y que yo. Sin embargo, Dios la escogió como mamá de su hijo. Una de las historias que más amo de María, es cuando fueron a celebrar la pascua a Jerusalén y Jesús tenía 12 años, y lo perdió, no sólo eso, se tardó tres días en darse cuenta. Te imaginas perder al hijo de Dios y ni siquiera darte cuenta en tres días, a mí me parece algo demasiado gracioso, imagínate el susto, sin embargo, María era la mamá perfecta para Jesús. No cualquiera estaría dispuesta a entregar a su hijo para salvar al resto de la humanidad.

Y el último ejemplo que te daré, será el de la abuela y la mamá de Timoteo. Aunque no tenemos mucha referencia de ellas en la Biblia, sabemos que, gracias a Loida y Eunice, Timoteo llegó a ser quien fue. Estoy segura que también olvidaron comprar la cartulina, o empacar la comida, o de pronto se desdibujaron ellas para ayudar a Timoteo.

Luego de estos ejemplos, vuelvo a la pregunta ¿existe la mamá perfecta?, cuando somos mujeres que no nos dejamos influenciar por el mundo, que nos vende una perfección ilusa e inexistente, seguro, no. Pero si día con día dejamos que sea Dios quien renueve nuestras fuerzas, nuestro entendimiento y nuestro actuar, seguiremos cometiendo muchos errores, pero seremos las mamás de los próximos líderes de nuestro país y del mundo, hijos que también sepan que la fuente de las fuerzas es Dios, que el único que puede salvar al mundo es Jesucristo.

Al rendirnos a los pies del maestro, seremos las mamás perfectas para cada uno de nuestros hijos.

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