Inspiration

Maestros de mi vida.

Por: Andrea Bermejo de Mendoza / Colaboradora Únicas

Desde que fui pequeña, hasta hoy, puedo recordar a tantas personas que marcaron mi vida para bien y parte de ellos fueron las maestros y maestros que tuve a lo largo de mi vida en diferentes momentos y áreas. ¡Gracias a Dios por cada persona que ha decidido por amor y vocación ser maestro y dedicar su vida para poder enseñar a otros!

Mi mamá fue maestra y puedo recordar, como ella realmente disfrutaba su trabajo y el poder enseñarles a muchos niños y niñas a lo largo de su vida, pero hoy puedo decir que gracias a Dios pude tenerla conmigo durante 20 años para poder aprender de ella, no únicamente en los temas educativos, o que muchas veces ella hacía gran parte de mis maquetas que definitivamente no lucían como de una niña de 7 años, ja,ja,ja porque obviamente ella me apoyaba haciéndolas, así que los puntos que obtenía no sólo eran para mí, sino definitivamente eran también para ella.

Doy gracias a Dios porque con ella pude aprender tanto de la vida y ante todo el amor y dedicación que siempre debemos poner en cada cosa que hacemos. La paciencia, el amor incondicional por los demás y la dedicación, son valores que definitivamente aprendí de la mejor maestra de profesión y de la vida que pude haber conocido en esta tierra: Mi mamá, que aunque ya llevo 12 años de extrañarla por haber partido antes con el Señor, hoy puedo dar gracias por todo lo que aprendí de ella cuando estaba viva, y que hoy por hoy puedo seguir aprendiendo, de quien ha sido mi maestro de la vida también a través de diferentes valores, principalmente la integridad: Mi papá, de quien sigo aprendiendo muchísimo cada día.

Hoy tengo el reto de poder replicar lo que un día aprendí no sólo de mis papás, sino también de quienes fueron mis entrenadores desde mis 11 años de edad en la Selección Nacional de Balonmano, entrenadores que me vieron crecer no sólo en el deporte sino también en la vida, de quienes aprendí tanto de la disciplina constante que debemos tener y poner en las cosas que realizamos, no sólo porque en este caso éramos atletas de alto rendimiento, sino porque principalmente estábamos representando a un país entero cada vez que nos enfrentábamos a otro país en los partidos. Con mis entrenadores a través de cada experiencia aprendí a amar a mi país y dar lo mejor de mí en cada momento.

He tenido el regalo y privilegio de rodearme de amigos que a la vez han sido mis mentores que han marcado mi vida para bien y de quien he aprendido tantas cosas que definitivamente me han convertido en la persona que soy hoy por hoy; desde hacer las cosas con excelencia hasta sentir el privilegio de servir a los demás desde los mas pequeños detalles. Hoy tengo el regalo y privilegio de compartir mi vida con mi esposo, quien también es maestro de canto, pero principalmente es de quien aprendo algo nuevo cada día y por quien doy gracias a Dios en cada momento por ser ese instrumento que Dios usa para seguir formando mi vida.

Y por último, pero el más importante; mi ejemplo a seguir SIEMPRE será Jesús, de quien gracias a su Palabra podemos seguir aprendiendo a cómo vivir esta vida, conforme a la voluntad de nuestro Padre Dios. Recordemos que así como hemos tenido a lo largo de nuestra vida personas que han sido maestros y maestras de la vida, hoy tenemos el privilegio y a la vez la responsabilidad de poder ser ese maestro o maestra para quienes nos rodean en cada área de nuestra vida, que en todo lo que hagamos siempre nuestro anhelo sea ser un reflejo de Jesús para los demás.

¿Estás dispuesta a asumir el reto?

¡Recuerda Dios está con nosotras!

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