Maternidad

Formando princesas

Por Ana Lucrecia de Marroquín / Esposa, madre, equipo Únicas.

Una experiencia “caóticamente hermosa”

Dios me dió el privilegio de tener a cargo a tres mujercitas bellas, María Andrea (mi Muñe) de 21, Ana Gabriela (mi Cushy) de 17 y mi chiquita, mi sorpresa Mariana (mi Mini) de 9; por lo que tengo tres mundos diferentes, cada una con su carácter, su temperamento, sus necesidades; es una energía tremenda la que se vive día a día en donde la mayoría son buenos momentos gracias a Dios teniendo en algún momento pequeñas diferencias. Nos reímos mucho, compartimos juntas y me gusta tener tiempo con cada una ya que tienen gustos diferentes y necesitan tener su espacio con mami. Es hermoso pues como mujer las entiendo y me gusta siempre pensar en que a la edad de cada una de ellas cómo era yo para poder comprenderlas. Algo que le pido mucho al Señor es que me ayude a ser un buen ejemplo pues estoy clara que hago más con mis acciones que hablando.

Siempre trato de estar pendiente, de escuchar, apoyar, guiar, aconsejar, de que sepan que estoy allí, de interesarme por las cosas que les gusta, aunque no logre entender al 100 o no me agrade. Me he equivocado mucho y me ha tocado llegar con humildad a pedirles perdón.

El hecho de ser mujeres también nos pone en situaciones de desacuerdos, de que todas queremos tener la razón, de enojos; ya saben ustedes de esos famosos cambios hormonales. Hay muchas cosas de las cuales no estoy de acuerdo, en donde toca corregir, toca que aconsejar, llamar la atención, castigar y preocuparme pues como mujer mayor quisiera que entendieran que mis consejos son para evitarles dolor, malas experiencias y consecuencias no agradables; en algunos casos me funciona en otros no y por más que me duela entiendo que es parte de lo que deben pasar, que les ayudará a crecer y madurar.

Es un constante orar por cada una, por sus corazones, sus pensamientos, sus sueños y anhelos, declarar que serán mujeres de bien, sabias, valientes y llenas de su gracia, favor y guía. Ya Andrea y Gaby están en la etapa de novios y eso ya es otra historia, debo pedir a Dios me de gracia y mucha sabiduría para poder llegar con las palabras adecuadas, hablándoles claro y poder apapachar esos corazoncitos. Hay momentos donde estoy regañando a la más peque y le digo el nombre de la más grande o al contrario uff es tanto a veces que ya no sé el nombre de quién tengo enfrente.

Tengo la bendición de poder estar en casa, por lo que soy el uber entre otras muchas cosas. Me toca llevar e ir a traer a las peques al cole, a medio día ir por mi grandota a la U y esos tiempos en el carro son únicos, en serio parecemos cotorritas, bueno a todo le sacamos plática; somos un buen equipo, donde cada una nuestro punto de vista y respetamos el de las demás.

Nunca me cansaré de agradecer a Dios por mi hogar, por haber puesto en mi vientre tres vidas y en las manos de mi esposo y mías sus hermosas herencias; planes perfectos que Él tenía para nosotros. Así que ya se imaginan lo que le toca a mi esposo con cuatro mujeres.

Solo me queda decirles que estoy sumamente agradecida por mi rol como mami, por lo que tengo y que estoy clara que debo vivir un día la vez dando lo mejor.

Amo, amo, amo a mis princesas.

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