Crecimiento Espiritual

Los sueños de Dios, no los nuestros

Por. Andrea Bermejo de Mendoza / Colaboradora Únicas

Un nuevo año, nuevos propósitos, sueños, anhelos, etc; por cumplir. Sin embargo, sabemos que también hay otros sueños, propósitos o anhelos que hemos dejado a medias o que simplemente no hemos podido completar por x o y razón, pero aún siguen en nuestros corazones.

Hoy quiero compartir parte de lo que he vivido con el llamado al ministerio misionero que Dios ha colocado en mi vida y que hoy por hoy, tengo el regalo de compartirlo con mi esposo. Dios comenzó a inquietar mi corazón en el año 2016 cuando realicé un viaje misionero durante Semana Santa, que sin saberlo Dios iba a comenzar a colocar ese llamado y esa pasión en mi corazón de servirlo a Él y a su Iglesia, a través de una manera no tan convencional o mejor dicho fuera de nuestra comodidad…Sí fuera de las cuatro paredes, muchas veces lejos o fuera de nuestra comodidad o simplemente de lo que estamos acostumbradas.

En el 2016 después del viaje misionero que tuve a inicios de ese año, a finales del año inicié mi trayecto en el ministerio misionero en una Misión en Punta de Palma, Izabal; en la cual estuve sirviendo por dos años a través del área de fotografía y redes sociales, como también iniciando un proyecto con el cual a futuro podría apoyar becas estudiantiles, como también conseguir fondos para poder servir a través de bolsas de comida a familias con necesidad que había conocido durante esos dos años.

A inicios del 2018 Dios, comienza a colocar en mi corazón que era momento de moverme a la ciudad, sin saber lo que vendría, simplemente siendo obediente a la voz de Dios; y así sucedió a finales de ese mismo año…regreso a la ciudad de Guatemala.

En el año 2019, comienzo a trabajar y servir como Directora de Marketing para Centroamérica y El Caribe en una organización de Liderazgo; definitivamente era un sueño profesional para mí, ya que a mis 27 años de edad Dios me estaba regalando el privilegio de servirlo a Él, a mi país y a una región a través de mi profesión al lado de un equipo de trabajo increíble, que más que compañeros de trabajo éramos una familia, en la cual crecí y aprendí muchísimo gracias a ellos; definitivamente Dios usó demasiado sus vidas como esa etapa de mi vida para no soló cumplir sueños profesionales, sino para madurar en mi relación con Él. Pero sabía que mi vida no era para estar siempre en un trabajo de oficina, lejos muchas veces de relacionarme con personas no únicamente con necesidades materiales, sino con el anhelo de escuchar de un Dios verdadero que no conocen.

Durante la pandemia en el año 2020, inicié la relación de noviazgo con quien hoy es mi esposo, ambos estábamos entendidos de que estábamos dispuestos a dedicar nuestras vidas al servicio de Dios; y en el 2021, al casarnos sabíamos que de alguna manera Dios iba a movernos de un momento a otro para cumplir con el llamado de servirlo a Él y a las personas a través de compartir del Evangelio a dónde sea que Él nos fuera a llamar. Ambos sabíamos que debíamos estar listos para ese momento, por lo cual comenzamos a orar y a dar pasos de fe en consecuencia a eso; con decirles que decidimos alquilar y no comprar casa porque no queríamos atarnos a una deuda de años por una casa, sabiendo que Dios nos iba a mover en cualquier momento. Y así sucedió, en marzo del año 2022 nos mudamos a Izabal a la misma Misión en la cual había servido antes, pero ahora habíamos recibido el llamado de Dios para servirlo juntos como Misioneros.

En este día únicamente puedo recordar la fidelidad de Dios en todo momento, y la manera en la que Él actúa para que al final no cumplamos nuestros sueños, sino cumplamos esos sueños que Él desde antes de que naciéramos ya los había plantado en nuestros corazones, como parte de su propósito para nuestras vidas y principalmente ser instrumentos que demos a conocer al único que salva…Jesús.

¡Hoy te quiero animar a que insistas en cumplir eso que Dios ha colocado en tu corazón, aún por más loco e imposible que suene para los demás, porque sabemos que cuando un sueño es de Él…NUNCA se tratará de nosotros, siempre será por Él, para Él y para que otros lo conozcan a Él y no a nosotros!

“Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas” Proverbios 3:6

¡Dios te bendiga y sorprenda en este 2024!

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