Maternidad

Le pedi a Dios sabiduría y me mandó hijos

Por: Sheila Toledo De Bernal / Madre, esposa, equipo Únicas, directora de revista Únicas.

Mami, mami, mami…

Está palabra la puedo escuchar 1,853 veces al día, y aunque entiendo que es una expresión de amor y apego, además que son momentos que nunca regresarán, quiero confesar que también puede ser abrumador.

Imagínese estar, cocinando, leyendo, durmiendo, hablando por teléfono, orando, llorando, estar en el baño, en fin cada momento de su día y no dejar de escuchar ese llamado… Ufff se necesita pedir tiempo antes de jalarse el pelo.

Pues un día, ya cenados y empijamados mis hijos, decidí acostarme y ver televisión. Esto después de iniciar el día a las 5 am, comer juntos, estudiar juntos, platicar juntos, jugar juntos e ir al parque juntos.

Entra Esteban, mi hijo mayor a mi cuarto y me dice:

“¿Y ahora que hacemos? ¿Jugamos? ¿Me rascas la espalda?”

Y yo ya tirada en mi cama, pidiendo pelo le respondo:

“Hay nooooo, dame chance, necesito recostarme y estar un rato sola, jugá con tus hermanos, ¿acaso no te aburrís de estar conmigo?”

Y su respuesta fue como un buen tiro de dardos, ese que entra al centro y que se acaba el juego porque cuesta sacarlo.

” NOOOO, YO NUNCA ME ABURRO DE TI MAMI, SOLO QUIERO ESTAR CONTIGO SIEMPRE. SI QUERÉS SOLO ME ACUESTO A TU LADO”… glup (tragué saliva)

Y la verdad es que los chiquitos no encuentran un mejor lugar que los brazos de mami, allí se sienten seguros, protegidos, se sienten valientes, que pueden lograr hazañas. Ellos saben que cerca de mami todo estará bien.

Y me hizo meditar en mi relación con Dios, últimamente Mi Padre me ha llevado a conocer más de Su corazón, un corazón amorozo y protector.

Él más que mi proveedor quiere que lo vea como mi provisión, porque no es lo que Él me pueda dar, sino lo que tengo en Él.

¿Cuántas veces lo buscamos por lo que nos puede dar en lugar de buscarlo por quien es Él?

Y así como un bebé añora estar con mami, más que para comer, añora estar a su lado para sentir su olor, su calor y oír su voz. Así es buscar a Dios, buscamos Su olor, Su calor, Sus manos, Su aliento. Y ÉL siendo soberano, majestuoso, eterno, omnipotente y profundo también nos añora a nosotros…. Puff, eso sí que es una bomba de amor.

Y a pesar de mis imperfecciones Él siempre quiere estar conmigo, nunca se aburre, no se rinde conmigo y cuando conversamos, siempre me hace sentir que no es suficiente el tiempo que compartimos y que quiere más de mí.

Si tan solo lo buscáramos como Esteban me busca cada segundo del día. Si tan solo no nos bastara ese momento de oración, esa adoración de la radio. Si tan solo lo abrazáramos y no lo soltáramos nunca.

Él es mi provisión, Él es mi porción y yo soy Su motivo

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