El papel de la mujer en la fuerza laboral ha evolucionado en las últimas décadas, y el emprendimiento femenino ha crecido considerablemente y es necesario para el desarrollo social. Sin embargo, las mujeres no se autoperciben como potenciales empresarias  debido a la falta de apoyo de su entorno.

La determinación de una mujer es clave para dar ese primer paso y proveer y mejorar las perspectivas económicas de su familia y contribuir al fortalecimiento de la economía local. Muchas veces las mujeres son emprendedoras por necesidad, no por oportunidad, vocación u objetivos, lo importante es no rendirse y persistir con su idea de negocio y pasar del emprendimiento a la empresarialidad potencializando su capacidad.