Bienestar familiar

Sobrellevando el duelo con mis hijos

Por Helen Urbina / Madre, amiga y empresaria

Cuándo murio mi esposo, realmente no sabia que hacer, ya que inmediatamente pensé: Dios mío tengo 4 dolores en mi en este momento, el de mis tres hijos y el mío, los amo tanto y debo levantarme y levantarlos “Señor ¿cómo los ayudo?” Tengo que trabajar, atender la casa, velar porque no falte nada material, apoyar a mis hijos y levantarme a pesar del dolor cada día y sacar adelante lo que me has encomendado Señor.

Después de tanto pensar, lo primero que hice fue hablar con Dios y pedirle que me ayudara a comprender la necesidad de cada uno de ellos y me sorprendí de cómo Él me fue respondiendo, al ver a cada uno como intentaba levantarse a sí mismo.

Empecé por descubrir que una de mis hijas (tengo dos mujeres y un varón) necesitaba que la escuchara y que la acompañara (a veces eran pláticas con llanto y dolor a media noche, mismas que me permití escuchar sin poder decir nada porque me decía por favor solo escúchame EXTRAÑO A MI PAPÁ. En otras ocasiones en que aparecía el llanto y la tristeza note que abrazar, hacer un té y quedarme el tiempo necesario al lado de ella la reconfortaba, al punto que en ocasiones me llama y me dice por favor quédate conmigo y acompáñame en silencio por favor).

En mi hijo varón descubrí que empezó a apoyarme realizando actividades que anteriormente no hacía y a pesar de que sonreía y de que su mirada intentaba no estar triste , él estaba evadiendo el dolor, el llanto y empezó a estar mucho tiempo a solas, entonces decidí conversar y aconsejar hacerle ver que el dolor es normal ante tan irreparable pérdida , que llorar no es malo, que ser varón no le impide hacerlo, le recordé incluso que Jesús lloró la noche en que iba a ser entregado y poco a poco ha empezado a permitirse llorar y aceptar su dolor.

También decidí dar ejemplo de valentía, sin dejar de lado mis sentimientos que un año y medio después he empezado a dejarlo fluir también, porque para que ellos se permitan expresar el dolor como debe ser debo hacerlo de igual manera. He de mencionar que me he abocado con personas que aman la oración y me han enseñado a hacerlo y realmente el poder de la oración es maravilloso.

A mi otra hija decidí hablarle con el corazón para que aprendamos a aceptar los designios de Dios, aunque no los entendamos, le di su espacio para llorar igual que a sus hermanos, le he ido enseñando que su paz mental es importante y que debe mantenerla contra viento y marea.

En otras palabras: escuchar, acompañar, conversar, aconsejar, orar y enseñarles a amar a Dios a cada uno, para que con el paso del tiempo puedan honrar la memoria de su padre con buenos principios, ha sido lo que hasta hoy me ha mantenido firme para seguir delante de la mano de Dios, ÉL HA SIDO MI ROCA, ¡MI FUERZA!

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