Bienestar Laboral

Regreso al área laboral

Caludía Paredes de García / Esposa, madre, profesional y ejecutiva administrativa

Soy una mujer de 45 años; tengo casi 23 años de casada y tengo 3 hermosas hijas adolescentes y un pequeño bebé en el cielo. Desde que me gradué del colegio siempre trabajé, el segundo trabajo me apasionaba mucho pues era relacionado con mi carrera de Administradora de Empresas de la Hospitalidad, era Gerente de Operaciones en una empresa de catering.

Cuando decidimos con mi esposo tener nuestro primer bebé, después de 3 años de casados, Dios decidió dejarlo por 3 días únicamente y luego llevarlo con Él. Esta fue una experiencia que nos fortaleció como pareja a pesar del dolor, comprendimos que Dios tiene planes distintos a los nuestros. Cinco meses después de ese evento Dios le reveló a mi papá que vendría una niña y 9 meses después nació mi hija mayor; por el exceso de trabajo que tenía, decidimos con mi esposo que renunciara y me dedicara a cuidar de mi embarazo.

Gracias a Dios tuve un parto natural y una bebé saludable. Un año y diez meses después nació mi segunda nena y a los 4 años vendría el último regalo de Dios. Siempre me dediqué a ellas y a mi hogar; recibía diferentes cursos para estar actualizada o hacía tarjetas para celebraciones que vendía. En mi corazón siempre estuvo el anhelo de regresar a un trabajo fuera de casa, con esto no quiere decir que el trabajo en el hogar sea algo que no se deba reconocer pues es muy demandante, pero quería ya dejar de hablar o relacionarme solo con cosas que tuviera que ver con niños o empleadas del hogar.

Empecé a pedirle a Dios que me concediera un trabajo que me llenara como profesional y que me diera el tiempo de compartir con mis hijas y no descuidar mi casa. Me encanta todo lo relacionado con la organización y hasta llegué a planear cómo capacitar empleadas domésticas y muchas ideas de proyectos más. Todo demandaba mucho tiempo y esfuerzo pero 12 años después, la asistente administrativa de mi esposo renunció y entonces surgió la posibilidad de ayudarle en algo que era nuestro.

Sinceramente me costó mucho decidirme entrar a trabajar con mi esposo pues pensé que nuestra relación se iba a ver afectada por la cercanía laboral; pero era algo que yo le había pedido a Dios con todo mi corazón y Él me lo estaba poniendo en bandeja de plata pues podía regresar a trabajar y a organizar mi horario como yo quisiera, pero como hija de Dios siempre debemos preguntarle si es su voluntad y me mandó a una persona que me animó para comprender que debía aportar en el patrimonio que ambos queríamos dejarle a nuestras hijas.

Así que desde hace más de 6 años trabajo por las mañana en la empresa que mi esposo fundó y en la que yo ayudo a administrar.

Hemos logrado compaginar nuestro trabajo y nuestro matrimonio con respeto y entendiendo que cada evento tiene su tiempo y su momento. Que las decisiones que cada uno tome se deben respetar o se deben platicar para llegar a un consenso.

Las animo a que no dejemos nuestros sueños y anhelos sin cumplir, siempre hay formas en las que podemos sentirnos realizadas pero debemos de conocer nuestras virtudes y pedir dirección a Dios por donde debemos caminar. Bendiciones

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