Emprendimiento

Cree en ti, en tus sueños

Por Rocio Ramirez / Repostera profesional

Inicié en el mundo de la repostería más o menos en el año 2012, sin ningún estudio relacionado al ramo, sola y con la necesidad inmediata de sacar adelante a mis 3 hijos, mis dos chicas de 16 y 11 años, como a mi chico de 6.

Solamente con mis dos manos para trabajar y muchos deseos de resurgir de las cenizas que había dejado una difícil separación.

Empezamos con mi hija mayor a hacer cupcakes que eran tendencia en aquellos años, utilizando simplemente los utensilios de mi cocina y un moldecito para hornear 6 panquecitos a la vez.

Mi área fuerte, siempre fue las manualidades, así que, al fusionar estos 2 artes, las manualidades y la repostería, logramos hacer pastelitos realmente hermosos, personalizados, al gusto de nuestros primeros clientes, amigos y familiares que confiaron en nosotras, vendíamos a la semana varias cajitas de 6 pastelitos con diseños originales, ya que, nuestros clientes nos mandaban su idea y nosotros los creábamos con mucha dedicación y amor.

En lo personal he disfrutado mucho cada experiencia.

Mi hija siguió su propio camino, estudiando, trabajando y pues un día tuvo que emprender el vuelo solita como toca y debe ser, pero tuve la bendición de que mis otros dos hijos también han sido un apoyo en el proyecto, así hemos seguido en este maravilloso mundo de aprender y emprender.

Después de varios años de pedidos, siempre trabajando desde el corazón de mi casa… mi cocina, llegó a mi vida una nueva oportunidad, una oportunidad inesperada…

Como todos sabemos, estamos viviendo en la era de las redes sociales, que definitivamente, han sido de gran ayuda y apoyo para mis ventas, fue allí que apareció la oportunidad de dar un giro para canalizar mi arte repostero.

Un amigo muy querido y especial, me escribió un mensaje y, me dice que le parece que mi talento puede ser de gran aporte para la vida de otras mujeres y me propone evaluarme en la institución donde él trabaja, para poder ser instructora de manualidades lo que conlleva luego a evaluarme también como repostera.

Logré pasar con excelentes notas las dos evaluaciones y convertirme en instructora de las dos áreas, ese ha sido un gran logro para mí, después de duros años de limitaciones y 3 hijos que criar, ahora podría trabajar en lo que me gusta y aspirar a una mejor economía.

Ya con la certificación de facilitadora en ambas áreas, se viene a mi vida una nueva aventura, es entonces que me doy cuenta que la repostería y las manualidades me abren otra puerta y me dejan ver otro horizonte: ¡Dar Talleres! ¡Y en comunidades del interior del país! Lugares que hasta parecen que son pedacitos olvidados.

Maravillosas comunidades donde me ha tocado viajar llevando, una maleta, la pena de dejar solos a mis hijos, (gracias a ello se han convertido en personas muy responsables) mi arte y unos enormes deseos de llegar y dejar en las manos de cada mujer una enseñanza, dejar en su intelecto un nuevo conocimiento y demostrarles que son buenas, no sólo para ser madres, esposas y amas de casa si no que también tienen un talento, un don oculto que quizás ni ellas se imaginaban que lo tenían y que ahora ¡Hasta le pueden sacar provecho!

Adoro ver cuando se dan cuenta que tienen la habilidad de pintar, de tejer, de realizar una piñata o de elaborar un pastel, aun sin tener energía eléctrica en su comunidad o una estufa con horno en su cocina.

Pues allí voy de lugar en lugar conociendo gente maravillosa, pueblitos mágicos, corazones agradecidos, diferentes culturas y costumbres, no me canso y disfruto tanto lo que hago, que al final no lo veo como un trabajo si no como mi pasión y la oportunidad de poner un granito de arena en el desarrollo económico de cientos de mujeres, que han pasado por mis talleres.

Regresando al principio de mi historia sigo vendiendo mis pasteles personalizados creando dulzuras basándome en las ideas de mis clientes, incluyendo cada vez otro tipo de postres porque las tendencias están en constante cambio.

Sigo soñando con una PASTELERIA y creyendo que, cada día es una oportunidad para avanzar y el premio de todo esto es recibir mensajes, fotos, de mis alumnas compartiéndome sus emprendimientos y contándome como han podido mejorar su economía, gracias a lo que un día aprendieron.

Un abrazo entonces, para todas aquellas mujeres que, como yo, necesitan sacar una familia adelante.

Nunca dejemos de soñar, nunca dejemos de aprender y venzamos las barreras para tener el valor de emprender.

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