Matrimonio

Celebro mi milagro

Por: Ligia de Dávila / Esposa, hija de Dios, fundadora Únicas

A días de haber cumplido 34 años de matrimonio con mi amado esposo retrocedo en el tiempo y veo que la posibilidad de alcanzar esa cantidad de años juntos era casi que imposible.

Siempre que puedo, comparto un poco de mi testimonio y menciono que vengo de un hogar disfuncional pero al analizar la vida de mis antecesores puedo darme cuenta que mis padres (ambos) tuvieron hogares disfuncionales también donde sus padres no estuvieron presentes y si sigo retrocediendo los hogares disfuncionales son el pan diario en mi familia; woooooow, me da tanta tristeza pensar que tener un hogar desintegrado se convierta en algo común.

Esta característica de mis antecesores podía garantizarme algo similar, ¿Por qué no? Sin embargo, conocer a Jesús a mis 14 años y conocer un ambiente totalmente diferente dentro de la iglesia y las familias que me rodeaban me hicieron pensar que si me esforzaba, mi vida podía ser diferente. Lo intenté, se los prometo; pero una y otra vez lo aprendido salía a flor de piel, hablaba constantemente con Dios diciéndole: “Jesús ayúdame, quiero ser diferente, no quiero ser como todos, quiero ser diferente”. Les soy honesta, muchas veces pensé, “hasta aquí” pero algo, ahora sé que era el Espíritu Santo me hacía reconsiderar todo y muchas veces pedí perdón a Dios, a mi esposo y continuaba en este proceso llamado matrimonio.

Tuvieron que pasar muchas pruebas muy fuertes, muchísimas situaciones hasta que un día le dije a Dios: “Me rindo, no puedo, te entrego todo; mi esfuerzo por ser buena esposa no ha servido, lo dejo en tus manos”. Creo que fue ahí donde todo empezó a cambiar, entendí que no se trataba de todo lo extraordinario que hiciera se trataba de Él, mi Señor, mi Salvador, mi Redentor. Decidí no ser perfecta, decidí amar a Jesús por sobre todas las cosas y cuando lo hice todo empezó a cuadrar y a cambiar, mi amor por mi esposo no crecía por lo que me diera, crecía porque entendí que mi amor por él era el resultado del amor que Dios me tenía.

a no esperaba nada pero venía, empezó a ser especial, mi corazón lleno de amor daba amor a mi esposo y como resultado de ello, algo venía de vuelta.

¿Ha sido facil? No lo ha sido, creo que de 34 años de matrimonio, 24 fueron muy complicados pero hoy 10 años después puedo decir cambié el legado de mis generaciones y aún más, puedo decir que tengo una vida maravillosa con mi esposo, nos amamos, nos respetamos, somos amigos; dejé que Dios tomara las riendas de mi vida, ¿me leyó bien? Las riendas de mi vida, no las de mi esposo, la mía y me abandoné en sus brazos de amor y dejé que hiciera una transformación que dolió muchísimo, fue el despojo más grande que he tenido en mi vida, la más grande perdida; mi yo.

Sigo en el proceso, esto aún no ha terminado, mientras siga en este mundo caído y comprenda que tengo una naturaleza pecaminosa seguiré necesitando de Su guía, de Su ayuda. He decidido ser intencional y continuamente vuelvo a entregarle al Señor mi vida, mis defectos de carácter, a pedirle perdón a mi esposo cuando fallo y a perdonar cuando me toca hacerlo y a recordar algo muy importante, que todo es para Su gloria y honra.

Es posible después de 34 años de matrimonio amar con todo tu ser a tu esposo. Esto no acaba, porque el amor más grande que llena tu vida es el amor a Dios.

Cambia la historia de tu vida. Sí se puede.

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