Bienestar familiar

Añoranzas de mi tierra

Por: Eva Ileana Bernal Salazar / Guatemalteca, residente en Estados Unido

Extrañar Guatemala después de casi una década viviendo en Estados Unidos es un sentimiento que se ha convertido en una parte integral de mi vida. Cada día que pasa, mi añoranza por mi país de origen, mi familia, la comida, las diversas culturas, el ritmo de vida y, en última instancia, por Guatemala en su conjunto, crece en intensidad y significado.

En primer lugar, mi familia es el pilar fundamental de mi vida, y extrañarlos es un sentimiento que nunca se atenúa. A lo largo de estos años, hemos compartido risas, alegrías, desafíos y triunfos a través de llamadas telefónicas y videollamadas, pero no hay sustituto para el calor de su presencia física. Extraño la sensación de estar rodeada por sus abrazos y el sonido de sus voces en persona.

La comida guatemalteca es un tesoro culinario que se ha convertido en una fuente constante de añoranza. Desde el aroma tentador del caldo de res hasta el sabor inconfundible de los tamales y los chuchitos, cada platillo representa un pedazo de mi identidad y cultura. Nuestra comida guatemalteca no solo satisface el paladar, sino que también alimenta el alma y evoca recuerdos de comidas en familia y celebraciones especiales.

El ritmo de vida en Guatemala es otro aspecto que añoro profundamente. La vida allí es más tranquila y relajada en comparación con la velocidad vertiginosa de la vida en Estados Unidos. Extraño los momentos de calma en los que podía disfrutar de una taza de café con champurrada por la tarde, contemplar los paisajes naturales y sumergirme en la esencia de mi país. La vida en Guatemala se siente más auténtica y conectada con la naturaleza y las tradiciones.

El regreso a casa durante las festividades es un momento especial que añoro con cariño. Las celebraciones de Navidad, Año Nuevo y otras festividades en Guatemala tienen un encanto único. Las calles se llenan de luces, música y alegría, y la comunidad se une para celebrar en armonía. Extraño la sensación de pertenencia y conexión con mi cultura que experimentaba durante estas festividades.

Viviendo en Estados Unidos, también he llegado a apreciar más profundamente las cualidades únicas de Guatemala. La belleza natural del país, desde las montañas majestuosas hasta las selvas tropicales exuberantes, es incomparable. Extraño la oportunidad de explorar estos paisajes y estar en contacto con la naturaleza de una manera que es difícil de replicar en otro lugar.

En resumen, después de casi 10 años viviendo en Estados Unidos, extraño profundamente Guatemala en su totalidad. Mi familia, la comida, el calor de su gente, el ritmo de vida y la esencia de mi país son parte de mi ser. La distancia física solo ha fortalecido mi conexión emocional con Guatemala, y mi añoranza es un recordatorio constante de la riqueza y la importancia de mis raíces. A pesar de estar lejos, Guatemala siempre ocupará un lugar especial en mi corazón y mi identidad.

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